martes, 27 de septiembre de 2011

La Princesa y el Bufón

Hace muchos, muchos años, en un lejano reino, vivía una hermosa Princesa, famosa en el mundo entero por su hermosura. Era tal su beldad que todos los caballeros del reino disputábanse su amor. Venían incluso desde allende los mares, de lejanísimos reinos a conquistar a la Princesa, pero la Princesa, a pesar de tantas loas, no entregaba a nadie su corazón. Casualmente, pasó por aquel reino un bufón, no muy agraciado,  pero muy simpático. Y ocurrió que un día el Bufón vió pasear fugazmente a la bella princesa, quedando prendado de ella, como todos los caballeros de la corte. Él pensó que jamás lograría enamorar a la Princesa. Pero un día, mientras la Princesa paseaba por los jardines de palacio, descubrió en lontananza la figura del Bufón sin que éste se percatara de su presencia. Él estaba cantando acompañado de su guitarra. A ella le hizo gracia el Bufón, así que se acercó a conocerle y así comenzaron a hablar. Hablaron y hablaron hasta el alba, y así gracias a la tenacidad del Bufón consiguió enamorar a la bella Princesa.


Tras un largo noviazgo, tal día como hoy, un 27 de septiembre, se celebró en la capital del reino el enlace. Fue una boda majestuosa, única, mágica... y desde entonces están siendo muy felices. Actualmente, tienen dos hermosos hijos a los que adoran y dan gracias a Dios por todas las cosas que han compartido juntos. Por eso hoy, que celebran su aniversario de boda quieren compartir con todos ustedes esta fecha tan señalada.

Hoy no es necesario que piensen, solo alégrense con nosotros.
Sean buenos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Copago sanitario y Factura en la sombra

En Italia el Senado, ha aprobado recientemente el Copago Sanitario, es decir que es necesario pagar una cantidad si va al médico de cabecera, otra cantidad mayor si acude al especialista y otra mayor aún si acude al servicio de urgencias. La razón, según dicen es para evitar el abuso de la población del sistema sanitario. Estoy convencido de que al final se implantará esta medida en España, ya que somos uno de los países de la zona Euro que más veces acude al médico al año.

Por otra parte, desde la semana pasada, el Hospital de La Paz de Madrid está entregando a los pacientes que han sido intervenidos, lo que se ha llamado Factura en la sombra informando del coste real de la operación, con el fin de que los ciudadanos conozcan el coste de la asistencia sanitaria que reciben. Me parece una buena idea. Es una forma de que todos conozcamos que, la sanidad no es gratis y que por ejemplo, extirpar las amígdalas cuesta 792,33€. Por supuesto que sé que todos pagamos con nuestras nóminas una parte a la Seguridad Social financiándola.

Ahora les hablaré de un caso real. Al señor A le han diagnosticado un problema coronario y debe ser intervenido quirúrgicamente, pero vive en un país cuya sanidad dista mucho de la nuestra en calidad médica, y no puede operarse en su país porque no cuenta con los medios económicos suficientes. ¿Qué hace el señor A? Sencillo. Llama a su primo, el señor B que vive en España, y acude el señor A al médico como si fuera el B. El médico tras hacer las pertinentes pruebas, le cita para la operación en un periodo de tiempo. El señor A vuelve a su casa, a su país, y el día antes de la operación vuelve a España para operarse, haciéndose pasar por el señor B. Resultado, usted y yo estamos pagando la sanidad  de forma ilícita a terceras personas. Insultante, ¿no le parece?

Piensen.
Sean buenos.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Se infiel y no mires con quién

No, no se asusten. Por supuesto que no quiero hacer apología del adulterio. Nada más lejos de mi intención. No voy a hablarles de la adaptación de la obra de teatro de los británicos John Chapman y Ray Cooney titulada Not now, darling, que llegó a nuestras salas de teatro con el título que da nombre al artículo de hoy, ni tampoco hablaré de la versión cinematográfica homónima que dirigió Fernando Trueba. Hoy quiero contarle algo que nos pasa a todos, y es la finalización de los contratos de permanencia con nuestras compañías de telecomunicación. Este contrato de permanencia es un contrato que se tiene firmado con el operador de telefonía móvil que impide que una vez contratado el servicio y le hayan subvencionado el teléfono móvil —incluso hasta la gratuidad— usted decida irse a otra compañía durante un período de tiempo determinado con el citado teléfono subvencionado, so pena de abonar una compensanción económica a la compañía móvil. Algo totalmente lógico.

Dentro de pocas semanas, concluye mi contrato de permanencia con mi actual compañía de telecomunicación. Todos mis amigos me han explicado que lo mejor es que una vez terminado el contrato pida la portabilidad, es decir, que me cambie de operador de telefonía móvil, ya que la nueva compañía me regalará un teléfono mucho mejor del que me ofrece la actual. Es práctica común. El 95% de las personas me dicen que están en una determinada compañía por el terminal, es decir por el teléfono en sí y no por el contrato, ya que al fin y al cabo, al ser las tarifas tan sumamente farragosas y sobre todo, tan semejantes entre las compañías, a la gente, le da igual pagar sus facturas a la compañía A, a la compañía B, o a la compañía C. Lo que desean es tener un buen móvil con todas las prestaciones posibles al menor precio posible.

Y esto se consigue cambiando de compañía ya que su compañía actual no cuida a sus clientes, independientemente de cómo se llame, y se premia la infidelidad. Intente llamar a su operador y explicarle que como termina su contrato de permanencia si le ofrecen uno de los últimos modelos de teléfono. O por el contrario, espere a que sea la propia compañía la que ponga en contacto con usted agradeciéndole su fidelidad y que por ese motivo le van a hacer entrega de un novedoso terminal. Evidentemente, las compañías pelean por ganar el mayor número de clientes entre la competencia, pero me temo que si no cuidan a los ya ganados, éstos terminarán por irse a la compañía rival.

Piensen.
Sean buenos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Reforma Constitucional

Se acabaron las vacaciones. Espero y deseo que cada uno de ustedes hayan pasado unos días de descanso con sus seres queridos y hayan cargado pilas para el nuevo curso que comienza apasionante. Durante estas vacaciones he estado muy tentado de escribir algún artículo más, puesto que han ocurrido muchas cosas, como la visita del Papa a España con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) pero ya escribí sobre esto en noviembre de 2010 y sería repetirme, la vuelta al cole como me había sugerido mi buena amiga Marta, la huelga de futbolistas que nos ha privado de disfrutar de la primera jornada de Liga, los sanfermines, los muertos en accidente de tráfico durante las vacaciones... En fin, que han sido muchas cosas, pero hoy quiero centrarme en la reforma del artículo 135 de la Constitución para para incluir el principio de estabilidad presupuestaria que se ha aprobado en el Congreso el pasado viernes con el apoyo de los dos grandes partidos, PSOE y PP, además de UPN.

No me voy a centrar en la idoneidad o no de realizar esta reforma, ni en si es el momento adecuado, ni en si era necesario realizar un referéndum o no, ni siquiera en ese diputado del PSOE de Baleares que se confundió al darle al botón... y tampoco voy a hablar sobre la conveniencia de llevar o no corbata al Congreso de los Diputados. Hoy quiero hablar de algo que me ha llamado mucho la atención, y es que ha habido diputados que se han abstenido en la votación, concretamente los de CiU y el PNV, y otros que incluso han abandonado el hemiciclo y no han participado en la votación, que son los de BNG, NaBai, ERC, e ICV. Ellos explican que ha adoptado este gesto como medida de protesta.

Me parece vergonzosa la actitud de estos grupos parlamentarios. Por ser diputados, su trabajo es tomar decisiones, les guste o no. Si les gusta, su voto debe ser sí, y si no les gusta, el voto debe ser no, pero un diputado, tiene una misión muy importante por el que recibe un buen sueldo -aparte de dietas y otros beneficios- y debe votar. Escurrir el bulto lo único que demuestra es, cobardía por un lado, e importarle más los intereres partidistas que en nada ayudan a España en tiempos como los que vivimos, por el otro. Desde aquí, me gustaría pedir a los políticos que se tomen su trabajo muy en serio y no traten de obtener beneficios personales o partidistas, sino que piensen en el conjunto de la población. Ya sé que suena inocente, pero por pedir, que no quede...

Piensen.
Sean buenos.