domingo, 18 de febrero de 2018

Juicio sin justicia

Esta semana, una anciana de 85 años acusada de acabar con la vida de su hijo de 64 años con graves problemas físicos y psíquicos (sordo, mudo, ciego, discapacitado mental y evidente falta de movilidad), fue puesta en libertad vigilada y bajo tratamiento psiquiátrico por acuerdo entre la Fiscalía y la defensa, al habérsele aplicado una eximente completa por alteración psíquica. A pesar de que la acusación que pesaba contra esta mujer contaba con los agravantes de alevosía y parentesco, y que inicialmente el fiscal solicitaba para la acusada seis años de prisión y otros seis años de internamiento en un centro psiquiátrico, el acuerdo para su libertad fue ratificado por el juez a cargo del proceso. La aplicación de la eximente, recogida en el Código Penal ha hecho que María Luisa, que así se llama la citada señora, haya resultado inimputable y no tenga responsabilidad penal.
Galileo frente al Tribunal de la Inquisición
(cuadro de Joseph-Nicolas Robert-Fleurysiglo XIX)
Según la información que ha trascendido, esta señora actuó movida por la evidente preocupación ante la situación de abandono en que caería su hijo en caso de que ella faltara. Su edad, su creciente deterioro y natural envejecimiento le empujó a envenenar a su hijo y posteriormente intentar acaba con su propia vida. A esta señora puede que le hayan aplicado una eximente por problemas mentales pero me atrevo a pensar todo lo contrario. Sus actos se produjeron tras un doloroso razonamiento, siendo absolutamente consciente de todo.
No me corresponde a mí realizar juicios éticos o morales sobre su proceder. Podría resultar ventajista e incluso injusto. Solamente ella sabe el peso de las razones que, en el lado trágico de la balanza, pesaron más que el amor que seguro sintió y siente por su hijo. Y el que se crea inmune a este tipo de situaciones, que tire la primera piedra… Sin embargo, sí hay un tipo de justicia, la penal, que tiene que escapar de interpretaciones, emociones y sentimientos. Nos guste o no, esta señora es culpable de asesinato, y como tal debería haber sido condenada. Mucho me temo que este tipo de arreglos no mejora en nada la imagen que tenemos del sistema judicial. Si en esta ocasión se ha podido modificar  el curso lógico de los acontecimientos, aunque haya sido por razones entendibles desde cierto ángulo, ¿quién puede asegurar que otros procedimientos no se puedan alterar por razones absolutamente más despreciables? Es más, puestos a creernos con la capacidad de valorar ética o moralmente el proceder de María Luisa, el ordenamiento jurídico dispone de mecanismos como el indulto, en el que hubiera tenido cabida la solución para su caso. ¿O es que el indulto solo está al alcance de amigotes cercanos a nuestros políticos corruptos?

Piensen.
Sean buenos.

La canción regalo de hoy va dedicada a mi querido amigo N. Butcher, que desde Liverpool me ha enviado este texto para que se lo publique. Y hablando de Liverpool, habrá que escoger una canción autóctona. ¿Qué les parece Revolution? Con todos ustedes: ¡The Beatles!
https://www.youtube.com/watch?v=BGLGzRXY5Bw

1 comentario:

  1. que terrible.... a veces , habría que ponerse en los zapatos del otro... yo creo que la señora esta muy cuerda... pero que terrible...

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